domingo, 2 de septiembre de 2007

Poca educación y vergüenza

Me parece genial que haya restaurantes o bares que preparan cenas donde esté permitido fumar. Los que vamos allí, hemos de aguantarnos porque un fumador sólo debe tener en cuenta a la gente que tiene en su mesa, pero muchas veces ni siquiera a ellos. A hechos me remito, la última vez que fui a Aranjuez, cenando en una taberna irlandesa al lado del hotel, vi cómo una pareja de unos 30 añicos cenaba tranquilamente hamburguesas (como nota curiosa diré que al día siguiente comieron lo mismo y en el mismo sitio... Arriba la dieta mediterránea!!) cuando la chica dejó de comer porque no podía terminarse la hamburguesa y, aún viendo que su novio no había terminado de comer, ella se encendió tranquilamente su cigarro y le ahumó el fin de la cena. El chico terminó de cenar e hizo el mismo gesto: cigarrito y a charlar. Me parece bien que si han quedado en que al otro no le molesta, pueda fumar uno de los dos antes de que el otro termine, pero aún así es una falta de educación en la mesa terrible. Es como si pones los pies encima de la mesa mientras tu vecino está intentando terminar de comer, o te pones a sacarte de la nariz el "petróleo" que esté dentro... Tampoco es ya por educación sino por salud y gusto por la comida, aunque pidiendo una hamburguesa en una taberna irlandesa con carta de restaurante se ve que mucho gusto por la comida no tenía ninguno de los dos. Si te gusta comer y que la comida esté rica y te alimente bien y demás... ¿Por qué lo del cigarro nada más acabar de cenar? ¡¡Desgústala un poco al menos, hombre, que pagas por ella y está muy bien saborear las cosas!! No te cargues el sabor de tu cena con un cigarrazo entre pecho y espalda. O eso pienso yo. Es que lo único que haces cuando fumas nada más terminar de cenar es destrozar el buen sabor de boca que te deja la cena rica rica que te acabas de comer.

Yo estoy que no quepo en mí de gozo sabiendo que no tengo que preocuparme más por eso. Porque a mi chico le moleste, porque me mate yo sola el gusto y olfato, por poder salir corriendo a pillar un bus o subir las escaleras de mi casa hasta el tercero sin haber tenido que sacar el pulmón a pasear porque no llegase viva. Sólo he de preocuparme de echar dinero en la huchita y pensar en qué gastármelo la próxima vez.

Laura